En el sargazo

Te buscaba entre el sargazo, entre la arenilla salada, en las palmeras que el viento acariciaba, en el suave vaivén de las olas, te buscaba incluso entre las piedras erosionadas, en las múltiples conchuelas.

Llevaba clavada la vista al suelo irregular que piso, llenando mis sentidos del canto de las gaviotas, del fuerte, picante, olor a sal, de ese pegajoso aliento.

Te buscaba también en el musical silbido del viento entre las hojas,  en el murmullo del silencio. 

Lo único que encontré fue tu huella, pero no en la arena o en el sargazo seco, sino colgado en el olor de la hamaca tendida bajo la palapa, en ese hueco donde estuviste, en estos ojos que repiten tu imagen como filminas en el carrete del viejo proyector.

Guardaré el olor en el sabucán que guarda mis tesoros más preciados y la imagen la conservaré tatuada en el viento que hoy respiro, con una terquedad parecida a la de este paisaje de mar calmo y pedruscos vestidos de tirantes.

Tiempo Lento

El tiempo
El tiempo va lento al girar el rostro, las imágenes se convierten en tachones de luz y oscuridad, de bamboleos, de vaivenes, de pasos que retumban, de gotas que son al mismo tiempo leves puñaladas que caricias perennes, que son musicalmente una baqueta en un platillo que retumba, que provoca escándalo y paz.
El tiempo va lento a través de mis ojos sangrantes, del furor de mi piel, de estas cortinas tercas de los párpados que pesan
El tiempo se ve diferente desde estas paredes de libros, desde esta ventana de luz, desde estas horas largas y puntuales.
El tiempo va tan lento que todo da vueltas.
El tiempo va lento

El tiempo

Telaraña

Vuelve a tejerse el entramado velo, oscuro, de una telaraña de la que pendo.

Sólo falta que venga un elefante a columpiarse.

Haikú en tiempo de lluvia

La gota cae, frágil, se rompe: pero nace el charco 💧

Tuiterías mañaneras 1

Regar mis plantas en sus macetas a esta hora y este día es un acto de paz y esperanza, una acción de siembra sin esperar cosecha interesada, un acto de pasarle la escoba al aire en este espacio que habito. Es oxígeno que tanta falta hace en medio de esta pandemia. Es un respiro.

El tiempo…

El tiempo no es otra cosa que la percepción de la distancia de un recuerdo a otro. De cada respiro agitado a otro acompasado. De cada erección de los bellos de la piel a cada latido. El tiempo no es nada y es todo, es diferente y es único, es eso, sólo tiempo.

Fin de 19, para mí de 49.

Viento mojado

‪Viento mojado,

fuerte,

furibundo.

Trae tiritando los árboles que agitan sus ramas decembrinas,

que escurren sus lágrimas nostálgicas frías,

que dibujan cuadros llenos de arte oscuro,

bizarro,

macabro,

tenebroso.

El húmedo viento humedece los poros y los llena de frío.‬

Diciembre de nostalgias

En estos días he estado navegando por el pasado, tratando de reencontrarme, de volver sobre mis pasos y sentir de nuevo los aromas, los sabores, los colores, los rostros, las palabras, los nombres que se escapan.

Aquellos edificios que albergaron mis sueños, aquellas personas que me fueron formando, hombres y mujeres, chavos y chavas que me enseñaron algo, que compartimos tanto, que hoy son sólo volutas de humo que se desvanecen.

Las fotos amarillentas aún no me dicen nada. Son tiesos reflejos de un ayer detenido.

Y de pronto todo adquiere sentido.

Es la ruta recorrida, las calles empedradas, la niebla, la brisa marina del puerto, las largas caminatas, el descubrir el mundo.

Escuelas, viajes, empleos sin paga.

Experiencias que son más que arrugas en la cara.

Amigos a punto de encontrarse a la vuelta de la esquina.

Benditos avances tecnológicos que de repente son ventanas del tiempo. Tierras lejanas que no están más lejos que un click.

Quizás faltan las voces, los tonos, que son mas que paredes, cosquillas en el alma.

Sigo pensando que lo mejor del viaje de la vida no es el destino, sino el camino.

Buenas Noches.

Bienvenido Diciembre de nostalgias.

Puerto de Campeche 2012

Luna pasada por agua

Esta madrugada, muy tempranito,

al salir a respirar profundo

para llenar los pulmones de vida:

Me desayuné una luna pasada por agua.

 

Parecía una cuna cubierta con el pabellón

para protegerse de los moscos.

Cuarto menguante de oriente

y mis fosas nasales impregnadas de rocío matutino.

de ciudad durmiente

de cocuyos y luciérnagas 

encendiendo sus luces en las casas vecinas.

 

¡Qué delicioso desayunar una luna menguante pasada por agua!

 

MMM- Otoño 2019

Isla Arena

Hoy fui a Isla Arena.

Después del sinuoso camino plagado de vegetación que le reclama al asfalto su lugar, justo en el puente que une a esta lengua de tierra del manglar, con el resto del mundo, me da la bienvenida una regordeta gaviota. Entiendo su voz más clara que la del reluciente cartel que anuncia el museo del mítico Pedrito, el mismo que fue Tizoc y sacerdote. El que a veces montaba caballo y otras Harley.
Adormecido como los cocodrilos en su refugio protegido, el pueblo espera a los hombres de mar que regresen de cosechar los frutos escamados cada vez más lejos, en aguas más profundas. Pese al mal tiempo anunciado, pese a los nubarrones que se asoman amenazantes con sus negras alas, las lanchas no se vislumbran aún en el horizonte. Sólo la brisa salada, el sol caliente, la arena apisonada de las calles que pude haber trazado yo con mi casi inútil mano izquierda.


Hay mucho trabajo por hacer, el desorden urbano se cuela en los patios y en las costumbres arraigadas, arriesgando la salud pública.


Hay que seguir maquillándose con el polvo de los caminos de Campeche.

(2014)

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